Sueños de un amor lejano
#25 of El Lobo guardian
CapÃtulo 25: Sueños de un amor lejano
A muchos les ha pasado: se enamoran de alguien, ese alguien se va y no sabes a donde, y años después vuelve a aparecer en tu vida, ya con una relación estable y feliz, y sigues enamorado de ese alguien. No traten de negarlo pues a muchos si les ha pasado. Es algo normal. Una de las muchas trampas que la vida nos pone para torturarnos. Esa es la historia de Diego.
Creyendo que nunca más iba a volver a James, no le queda más que tragarse sus palabras al verlo justo frente a el, con ese rostro tan lindo que no ha cambiado en nada. A pesar de la sorpresa en los ojos de James, también puede ver algo más que no creyó llegar a ver. Un reflejo.
Una sola lágrima recorre la mejilla del lobo. Las dos simples palabras que salieron de la boca de Diego le llegaron hasta el alma. La última vez que sintió eso fue cuando Alfred le dijo que también lo amaba, hace ya tantos años. Ahora un viejo amigo de su juventud aparece en su vida diciéndole esas mismas palabras, reviviendo un sentimiento que nunca creyó volver a tener.
â€"Yo... no creo que haya sido buena idea decÃrtelo â€"comienza a disculparseâ€". Tampoco creo que sea buena idea quedarme aquÃ.
â€"No... Diego... â€"le detiene James al ver que se dispone a tomar su maleta. El otro lobo solo lo mira algo extrañado. James trata de buscar las palabras que puedan explicar lo que siente, pero le es imposible.
â€" ¿Qué pasa, James?
â€"No tienes que irte.
â€"Siento que no es buena idea quedarme después de lo que te dije.
â€"No me incomoda lo que dijiste. Aunque... no se que contestarte.
â€"No tienes que responderme. Se que no es fácil entender algo asà tan pronto.
â€"Es que... me agarraste de sorpresa. Digo, tenÃa algunas sospechas desde hace tiempo, pero nunca pensé que fueran verdad. Pero, ¿Cómo paso?
â€"Bueno... tú siempre fuiste muy lindo conmigo. Estabas ahà para mi cuando te necesitaba, podÃa confiarte todos mis secretos, sabÃa que nunca me abandonarÃas. Entonces... me di cuenta de que en mi comenzaba a nacer algo más que una amistad. Por un tiempo trate de controlarlo, pero iba creciendo más y más. Nunca tuve el valor de decÃrtelo. Y cuando te fuiste... sentà como si una parte de mi hubiera muerto â€"su rostro se llena de una enorme tristeza, a tal grado de que James esta a punto de darle un fuerte abrazoâ€". Comencé a preguntar por todos lados por ti, pero nadie sabÃa decirme donde estabas. Creà que nunca te volverÃa a ver. Pero â€"la alegrÃa volvió a su rostro. Mira a James con una larga sonrisaâ€", supe de Alfred, y asà fue como di contigo. Al principio no voy a negar qué me sentà mal, pero luego me di cuenta de que si eras feliz lo demás no importaba. Espere paciente para ver si la vida me ponÃa de nuevo frente a ti, no volvà a salir con nadie, no busque a ninguna persona, espere a encontrarte
James esta totalmente perplejo. Tantos años, esperó tantos años para volver a verlo. No puede creer que no haya intentado estar con nadie más... solo por esperarlo a él. Impulsivamente le da un fuerte abrazo, mientras unas lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas. Diego llega a sentirlas, y no puede evitar sentirse culpable.
Sin parar de abrazarlo, Diego lo mira a los ojos. Empapados en lágrimas, su reflejo se ve distorsionado en los lindos ojos del lobo. No sabe como consolarlo, ha sido su culpa que este asÃ. Lo suelta y se aleja unos pasos.
â€"Lamento haberte dicho todo esto, pero ya no podÃa soportarlo.
â€"No te... no te preocupes. Supongo que ha sido difÃcil para ti todo este tiempo esperando.
â€"Bueno, por ti pude esperar. Lo vales. Una parte de mi me dijo que nunca iba a volver a verte, que te olvidara. Pero el amor que sentÃa era demasiado grande como para olvidarlo. Además, nunca encontré a nadie que me hiciera sentir la misma felicidad que tú me causas. No querÃa estar con alguien si no lo amaba.
â€"No era necesario que hicieras eso.
â€"Pero yo quise hacerlo. No iba a vivir una mentira con otra persona. Si iba a estar con alguien, iba a ser contigo.
â€"Pero corrÃas, y de hecho corres el riesgo de que no este contigo.
â€"No pierdo nada con intentarlo. PodrÃa perder tiempo, pero prefiero perderlo esperando que estando con alguien a quien no ame.
James se queda sorprendido ante la paciencia que ha tenido Diego. Tantos años, le ha esperado por tantos años. Le cuesta imaginar más de 5 años esperando para decirle dos palabras, solo dos pequeñas palabras que pueden hacer grandes cosas. Mira hacÃa el suelo, avergonzado por el daño que le ha causado.
â€"Creo que... ¿quieres estar solo? â€"le pregunta Diego.
â€"Quizá sea lo mejor Diego. Lo siento.
â€"No, yo lo siento. No debà decirte.
Antes de poder decirle algo, Diego ya habÃa salido de la habitación. El lobo se sienta en la cama, sintiendo las lágrimas correr por sus mejillas y caer al suelo. No sabe que pensar ni que sentir. Hace poco su relación dio un giro totalmente inesperado, y ahora encuentra a alguien más que lleva años esperando por el. Nunca se habÃa sentido tan solo como ahora.
Alfred camina por el bosque lentamente. De niño era algo que le gustaba mucho. Se sentÃa libre, sin cadenas que lo ataran al mundo. Solo él. Aun sigue estando esa sensación, pero solo quedan dos cadenas de las que no puede librarse. James, a quien le partió el corazón y lo dejó abandonado a su suerte, en lugar de tratar de arreglar el daño que hizo. Por más que lo intenta, no puede dejar de pensar en todo lo que ha destrozado por un error. Aunque no se arrepiente de haber tenido a Alex, siente que pudo haber hecho las cosas de un modo diferente.
La otra cadena, quizá la más fuerte, es Tomas. Desde su encuentro con él en el puente, donde miró los ojos de la muerte, no ha podido dejar de pensar en como lo salvo, y por lo tanto, no ha podido dejar de pensar en él. Le tomó mucho cariño, tal vez demasiado rápido. Sin embargo el pensar en el disminuye un poco el dolor que siente. No sabe por que, pero esa sensación de felicidad no quiere perderla.
Se siente como un adolescente de nuevo, confundido, sin saber que hacer. Ahora desea perderse en el bosque, vagar eternamente entre los árboles, no volver a ver a nadie nunca. Ha hecho más daño del que se imaginaba, y lo sabe. No tiene idea de cómo sentirse: feliz, triste, furioso... son muchos los sentimientos que desfilan por su mente, pero no sabe cual podrÃa hacerlo sentir como quiere sentirse.
Sin embargo, esa sensación desaparece al detenerse ante un árbol. No es cualquier árbol, sino uno especial. Pasa su garra por las marcas de la corteza. Le cuesta creer que sigan ahÃ. Aun era un cachorro cuando tomo la navaja de su padre y escribió esas palabras. "Aunque sea una miseria, mi vida es lo más valioso que tengo, y no voy a dejar de luchar por ella. Tengo un sueño, y aunque sea lejano, luchare por el". Las habÃa escrito cuando su padre le dijo que iba a enviarlo a una escuela lejos de ahÃ. No querÃa perder lo que tenÃa en la ciudad, y no pensaba dejarse caer.
Sin embargo, lo que más le sorprendió es ver la cantidad de palabras que habÃa debajo de lo que el escribió. Muchos otros habÃan estado ahÃ, y habÃan escrito agradecimientos y palabras de apoyo. Muchos que se sintieron en la misma miseria que el habÃan cambiado con las palabras que un cachorro escribió en el bosque. Ahora sus propias palabras lo están ayudando.
A pesar de todo lo que paso, aun tiene razones por las que luchar. Quizá la vida no vuelva a ser la misma, pero mientras siga teniendo parte de lo que antes tenÃa, no tiene ni puede rendirse. Aun tiene un sueño, y aunque parezca inalcanzable, no piensa dejar de luchar.
Antes de regresar con su familia, toma su navaja y escribe dos palabras. "Gracias, Alfred".
Acostado en la cama de su habitación, Diego no puede parar de pensar en too lo que le ha hecho a James. A pesar de amarlo tanto, no puede creer que lo haya lastimado. Trata de consolarse diciendo que la culpa es también de Alfred, pero aunque fuera asÃ, el también empeoro las cosas. Ahora lo ha dejado confundido, sin saber que hacer.
Saca de su maleta una foto de cuando iban en la secundaria. Ambos están sonriendo, felices de estar juntos. Si hubiera tenido el valor de decirle lo que sentÃa desde ese momento, nada de esto hubiera ocurrido, y sus destinos serÃan otros. Pasa su garra por la foto, pensando en todas las cosas que inevitablemente ha desatado.
Ahora vuelve a ser el mismo cobarde de entonces, pues no puede contarle muchas cosas que están alrededor de su regreso, o podrÃa odiarlo para siempre. Es lo que menos desea. Sin embargo, tampoco cree justo tener que ocultarle algo asÃ. Fue un tonto al rendirse y tener que recurrir a algo tan desesperado. No sabe lo que pueda pasar desde este momento.
Quizá si huye aun pueda arreglar un poco las cosas. PodrÃa irse y desaparecer de nuevo. Pero... no quiere abandonarlo. Tampoco va a volver a ser un cobarde. Si algo pasa, será el quien lo arregle. Esta vez será el quien defienda a James de todo lo que pase.
Vuelve a mirar la foto. No ha cambiado en nada. Sigue teniendo esa sonrisa y esos ojos que penetran el alma y el corazón más frÃos, y los llenan de una calidez inigualable. Esa es una de las muchas cualidades que el lobo tiene. Una de las muchas que lo hicieron enamorarse de el.
El joven lobo miró al nuevo, que estaba recargado en un árbol viendo a los demás jugar soccer. Sabe que se la esta pasando mal siendo el nuevo, como alguna vez le paso a el. Decidió acercarse para tratar de alegrarlo.
â€"Supongo que tu eres el nuevo, ¿eh? â€"le preguntó mientras se recargaba del otro lado del árbolâ€". Debe ser algo difÃcil. Cuando fui nuevo también me costó algo de trabajo adaptarme.
â€"Pero tú estabas ahà desde que inicio el año, cuando ninguno se conocÃa. Ahora todos se conocen y yo no conozco a nadie.
â€"Tranquilo, ya te adaptaras, y podrás conocer a alguien â€"el lobo se puso de pie y se paró frente al nuevoâ€". Puedes empezar conmigo, soy James.
â€"Diego.
Ambos estrecharon sus patas, y James aprovechó para levantar de un tirón a Diego.
â€"Ven, te daré un recorrido por la escuela, para que no tengas problemas más tarde. Y después te llevaré a varios sitios de la ciudad.
â€"Vale.
Dicho esto, comenzaron a caminar. Diego estaba feliz de que alguien le haya comenzado a hablar, y no tenÃa idea de cómo iba a terminar todo. James fue la primera persona que lo apoyo, y siempre estuvo ahà cuando lo necesitaba.
James despierta algo agitado. Ese sueño... fue la primera vez que hablo con Diego. Desde ese dÃa se hicieron muy buenos amigos. Prácticamente se convirtió en un hermano para el. Siempre estaba a su lado, apoyándolo en todo. Era el hombro donde podÃa llorar en confianza. Era muchas cosas. Pero ahora sabe que en cierto modo, Diego lo hacÃa más por el amor.
Se levanta y mira por la ventana. El sol brilla con gran intensidad. Sin embargo eso no lo hace sentir mejor. No puede pensar en una forma de salir de esto. Diego... siempre se sintió muy feliz cuando estaba con el, pero no llego a amarlo como el. Y aunque su relación con Alfred pueda terminar, no esta el todo seguro si quiere iniciar otra tan pronto.
Aunque... no va a negar que, a pesar del tiempo, sigue alegrándose con la presencia de Diego. Hace que recuerde todas las tonterÃas que de jóvenes hacÃan. ConfÃa en el, y no planea iniciar una relación, pero si apoyarse en su viejo amigo, como antes lo hacÃa, para superar todo esto.
Escucha como alguien toca la puerta. Sin darle mucha importancia le dice que pase. Diego, que también acaba de despertar, entra. No esta del todo preparado para la escena. James solo llevaba puesta su ropa interior, lo que hizo sonrojar a Diego. James voltea y sonrÃe al ver a Diego en ese estado.
â€"Buenos dÃas Diego, ¿dormiste bien?
â€"Ammm... si, la cama... la cama estaba bastante cómoda.
â€"Alfred siempre quiso que sus huéspedes durmieran bien.
â€"Si... supongo que es un... un gran anfitrión. Aunque esta cama debe estar más cómoda.
James se acuesta en la cama y lo mira. Decide entretenerse con lo nervioso que esta.
â€"Si, es bastante cómoda. ¿Por qué no la pruebas tú mismo?
â€" ¡¿Qué?! Ah... esto... ¿sabes? No creo que sea necesario... si tu dices que es cómoda te creeré.
â€"Oh vamos, ven aquÃ.
Bastante nervioso y sonrojado, Diego sube a la cama. James lo toma de la garra y lo acuesta de golpe, quedando su rostro bastante cerca del suyo. Diego se queda paralizado por un momento, en especial por la sonrisa que James le dedica. Cuando vuelve en si, mira hacia el techo.
â€"Ammm... si, es bastante cómoda.
â€"Si, en especial por que ese lado es donde duermo.
Diego da un grito de sorpresa, para luego sentarse rápidamente en la cama.
â€"Bueno... eso... eso... â€"pero se detiene al ver que James se echa a reÃrâ€". ¡Oye! ¿Qué es tan gracioso?
â€"Es que... â€"comienza a decirle entre risasâ€"... lo siento, no pude evitarlo... te ves tan... te ves tan tierno cuando estas nervioso.
Diego se sonroja más y baja la mirada. James se sienta con el y le da un codazo amistoso.
â€"Vale, que solo fue una broma â€"lo abrazaâ€". Es que siempre que te ponÃas nervioso me hacÃas reÃr.
â€"Pues... parece que te entretienes torturándome.
â€"Si, es divertido torturarte. Tú también te divertÃas cuando me hacÃas cosquillas.
â€"Es cierto... que tiempos aquellos. Y eso me recuerda... â€"sin previo aviso comienza a hacerle cosquillas a James, quien cae a la cama y comienza a moverse tratando de liberarseâ€". ¿Ahora quien sufre, tramposo?
â€"Diego... Diego, basta... â€"trata de detenerlo James sin parar de reÃr.
â€"Oh vamos, siempre te ha gustado que te hagan cosquillas. ¿Alfred nunca lo hacÃa?
Pero el comentario hizo que James callara al instante. Diego lo noto y se detuvo. Sabe que hizo una clara estupidez.
â€"Ah... no era mi intención. Será mejor que te deje solo...
â€"Diego â€"James lo detiene y lo vuelve a acostarâ€", no te preocupes, es algo... a lo que me tendré que acostumbrar. Pero ahora... quiero apoyarme en ti... como antes.
â€"James...
â€"Quizá nunca pueda ser lo que tu esperas, pero al menos quiero volver a tener a mi viejo amigo, al que me ayudaba cuando lo necesitaba.
Sin decir nada más, James le da un fuerte abrazo. Diego sabe que tiene razón. No puede esperar a que James este con el solo porque el lo desea. Sin embargo, tampoco va a dejarlo solo por eso. Va a apoyarlo para que vuelva a salir adelante. Es su amigo, y es su deber estar ahÃ.
â€"Ammm... solo una cosa â€"dice Diego bastante sonrojadoâ€" ¿Puedes ponerte algo de ropa?
Tras varias horas acostados, sin decir ni una sola palabra, James y Diego salen de la habitación. Apenas escucha la puerta, Alan para las orejas, preparándose para un comentario indecoroso. Pero al ver la mirada de Daniel prácticamente le lee el pensamiento.
â€""Si dices una de tus estupideces te degollare vivo en este momento."
Traga saliva y decide seguir en lo que estaba. James y Diego llegan a la sala y le dan los buenos dÃas a todos.
â€" ¿Durmieron bien? ¿Cómo te sientes James? â€"le pregunta Harturo.
â€"Ya mejor. Y pues, yo dormà bien. Ya extrañaba tener la cama para mi solo.
â€"Y la cama del cuarto de huéspedes es muy cómoda â€"añade Diego.
â€"Bueno, entre todos decoramos esa habitación. Alfred querÃa que sus huéspedes estuvieran a gusto â€"le explica Frankâ€". Aunque le hacen falta varios muebles.
â€"Pues no los veo necesarios. No tengo problema en dormir ahà mientras este aquÃ. Ya les estoy causando muchas molestias.
â€"Al contrario, ellos son los que te deben estar causando muchas molestias â€"se burla Erick.
â€"Espera... ¿Cómo que ellos? ¿Y tú que? â€"le reclama Frank.
â€"Yo aun sigo siendo normal, tontuelo.
â€" ¡Yo te mostrare lo que es normal!
De un salto se levanta y comienza a perseguirlo, pero Erick parece ser mucho más rápido que el. Mientras pasan rozando al par de lobos, James mira de reojo a Diego y sonrÃe.
â€"Te acostumbraras.
â€"Será fácil, me recuerdan a la secundaria.
â€"Ellos eran más estúpidos.
â€"Eso si.
â€"Hey, ¿Qué murmuran ustedesss dosss? â€"pregunta Sam. Erick y Frank se detienen al instante, y entre todos les miran con curiosidad.
â€"Cosas de... etto... ¿Qué les importa? â€"contesta Jamesâ€". Métanse en sus propios asuntos o... en otras cosas... mientras Diego y yo iremos a dar una vuelta. Y cuando vuelva hay algo que tengo que decirles. Aunque lo más seguro es que ya sepan de que se trata. Por mientras nos vamos.
Mientras se encaminan a la puerta, Daniel se para y camina con su comida hacia Alan, quien se prepara para otro de sus comentarios.
â€"Adiós torto... â€"pero antes de acabar, Daniel le estrella su plato en la cara.
â€"Te lo advertÃ.
â€"No tenÃas que ser tan rudo...
Mientras todos rÃen de la cara de Alan, que esta repleta de comida, Diego le pregunta a James.
â€" ¿En serio viviste con ellos cinco años?
â€"Te hacen la vida más alegre.
Tras media hora de caminata, hablando sobre lo que han hecho de sus vidas, James decide hablar de algo más serio.
â€"Diego... esta mañana, me alegro mucho tenerte ahÃ.
â€"Sabes que puedes contar conmigo en todo.
â€"Es eso sobre lo que querÃa hablar. Se que tengo a mis amigos en casa, y que puedo contar con su apoyo. Pero... vivir con Alfred no va a ser fácil. Y voy a necesitar del apoyo de mi viejo amigo.
â€"Pues... no tienes que pedirlo...
â€"El punto es que... tú no planeas quedarte mucho tiempo.
â€"Creo que ya se para donde va esto.
â€"Y pues... si te vas, voy a sentirme débil de nuevo.
â€"Si, ya se para donde va esto.
â€"Y querÃa saber si tú... podÃas...
â€" ¿Quedarme a vivir en tu casa?
James se detiene, mirando al suelo, avergonzado.
â€"Se que debes tener otras cosas que hacer, y no quiero ser un estorbo...
â€"No tendré ningún inconveniente en quedarme a vivir contigo.
Ambos lobos se miran a los ojos. James esta algo impactado por el comentario de Diego. Sabe que tiene otras labores, cosas más importantes, y le sorprende que a pesar de eso quiera quedarse con el.
â€"James, me quedo contigo no por lo que siento por ti, sino porque eres mi amigo. Cuando te conocÃ, tú fuiste el primero que me dirigió la palabra. Me has apoyado tanto, que ya me toca a ti apoyarte.
â€"No quiero que pierdas mucho tiempo por mÃ.
â€"TonterÃas. SerÃa peor si te dejo abandonado. Voy a ayudarte hasta que hayas superado todo esto.
â€"Diego... gracias... â€"le da un fuerte abrazo, que Diego le devuelve con la misma fuerza. Un par de lágrimas comienzan a correr por sus mejillas.
â€"No me des las gracias â€"vuelve a mirarlo a los ojos. Limpia sus lágrimas y acaricia su mejillaâ€". Tú harÃas hecho lo mismo por mÃ.
â€"Sabes que si.
â€"Pues ya esta dicho, me quedaré contigo. Solo espero que tus amigos no tengan un problema con eso.
â€"No creo que lo tengan. Y más les vale no tenerlo.
â€"Vale. Ahora... ¿no tienes hambre? Yo tengo hambre. Ven, conozco un sitio donde hacen unos desayunos excelentes, y se que te encantaran.
Desde su auto, un extraño observa a la pareja de lobos. Se ven tan tranquilos comiendo. James, en particular, esta bastante alegre con la compañÃa que tiene. No sabe quien es, pero esta interfiriendo con lo que ha planeado desde hace tanto tiempo. A pesar de eso, aunque el lobo y el león ya hayan terminado con su relación, su plan aun puede llevarse a cabo. Solo debe encontrar como evitar que ese nuevo pretendiente se convierta en un estorbo.
Desea tanto cumplir su venganza. Mira los recortes de periódico que vienen en el asiento del copiloto. Su vida se arruino con esas notas, y ahora piensa devolver el favor. Quiere pegarle donde más le duele, si es que aun siente algo por el. Sujeta con fuerza su revolver, conteniendo las ganas de salir en ese momento y acabar con todo. Pero debe contenerse. Ha esperado mucho. No puede echarlo a perder.
Toma fotos de la feliz pareja. Los retrata sonriendo, riendo, abrazándose. Captura cada instante hasta que ambos se van. No le interesa de qué hablaron todo ese rato. Pero si quiere evitar que ese lobo sea un obstáculo, debe encargarse de saber todo sobre el. Se va al mismo tiempo que ellos, tiene muchas cosas que hacer. Debe adelantar las cosas antes de que el cariño entre esos dos se acabe.
Ya en la tranquilidad de su casa, James reunió a todos para decirles sobre lo que hablo con Diego toda la tarde.
â€"Chicos, hay algo que quiero decirles.
â€" ¿Por fin te vas a cambiar de sexo? â€"pregunta Alan, pero Daniel lo calla de un almohadazo.
â€"Gracias, Dani.
â€"Cuando quieras.
â€"Miren, ya saben que mi relación con Alfred... no esta pasando por un buen momento, y la verdad yo no me siento muy bien con todo esto. Asà que... se que ustedes siempre van a estar aquà para apoyarme, pero...
â€"No digas más â€"lo interrumpe Harturoâ€". Si te sientes mejor con Diego aquÃ, nosotros no te vamos a negar el derecho a que este aquà para ayudarte. Esta también es tu casa, y puedes alojar a quien quieras.
â€"Sssi, aquà vamosss a essstar también para ayudarte â€"añade Sam.
â€"No te vamos a cuestionar nada sobre esto, eres libre de hacer lo que creas mejor para ti â€"dice Erick.
â€"Y yo me encargare personalmente de que Alan no sea un inoportuno â€"le asegura Daniel.
â€" ¡Oye!
â€"Es la verdad, tienes que admitirlo.
â€"Pues... gracias chicos.
â€"Bueno... prometo no ser mucha molestia para ustedes â€"les promete Diegoâ€". Si en algún momento llego a incomodarlos, solo dÃganmelo.
â€"Hemos vivido juntos por casi cinco años, ¿tú crees que algo que llegues a hacer nos va a molestar? â€"le pregunta Alan.
â€"Es estúpido creer que los voy a molestar, supongo.
â€"Asà es. Puedes sentirte como en tu casa.
â€" ¿Un comentario positivo de parte de Alan? â€"señala Jamesâ€"Eso es imposible.
â€"Oye, mi gatito puede ser bueno de vez en cuando â€"le reclama Zashi, para luego acariciar la espalda de Alan.
â€"Si, tampoco soy un maldito manipulador que se aprovecha siempre de la situación y se burla de los demás.
â€"No contestare a eso. Mejor llevaré a Diego a su habitación. Gracias de nuevo chicos.
Ambos lobos se van y entran a la habitación de invitados. James pone el seguro a la puerta y sonrÃe aliviado.
â€"Me alegra que hayan aceptado sin tanto problema.
â€"De hecho... eso fue fácil. El problema ahora va a ser Alfred.
â€"No tiene porque decirme nada. Esta también es mi casa, y si quiero que te quedes, te vas a quedar.
â€"No quiero que te metas en problemas con el.
â€"Ya quiero ver que se atreva a decirme algo. Seria demasiado hipócrita al reclamarme.
â€"Bueno, al menos deberÃas avisarle que me voy a quedar aquÃ.
â€"A veces el hacÃa cosas sin consultarme y nunca le decÃa nada. No tengo porque llamarle. TranquilÃzate. Mejor arregla tus cosas, que desde ahora vives aquÃ.
â€"Gracias James.
â€"Gracias a ti.
James le da un beso en la mejilla para luego salir de la habitación. Diego se acuesta en la cama con una enorme sonrisa. Da un largo y profundo suspiro, mientras piensa en lo hermoso que será vivir con James. Aunque no lleguen a nada... el simple hecho de vivir bajo el mismo techo que el... es algo que le llena el corazón de felicidad.
Dejemos que el tiempo vuele, entremos a un portal cósmico que para viajar a través del tiempo y el espacio, un dÃa más adelante, al punto donde Alfred vuelve con sus padres y su hijo a casa.
No deseaba interrupciones, asà que apagó su celular desde el dÃa que salieron. Pero apenas lo enciende, recibe de golpe los mensajes y mensajes que Tomas dejó desde hace dÃas.
Después de haber bajado todas las cosas del auto, va a su habitación con la excusa de que esta cansado y necesita dormir un poco. Pone seguro a la puerta y comienza a escuchar los 5 mensajes que dejó la nutria.
â€""Hola Alfred, supe que ibas a salir de viaje, y pues... querÃa saber a donde ibas a ir. Bueno, apenas recibas el mensaje háblame, ¿vale?" â€"suena el pitido que indica el fin del mensaje, para luego pasar a otroâ€" "Hola Alfred. Pues... vale, estoy algo preocupado por ti. Ya se que fuiste a ver a tus padres, pero... bueno, solo querÃa saber como estabas. Márcame en cuanto puedas, ¿vale?" "Alfred, jeje lamento tantas molestias, solo querÃa saber como estabas. Aquà las cosas van bastante bien. Me aceptaron en el sitio donde fui a hacer mi entrevista de trabajo, ¿no es genial? Me gustarÃa que fuéramos a celebrarlo cuando vuelvas. CuÃdate." "Ah, Alfred, soy Tomas. Bueno... querÃa ver si cuando volvieras, pues... podÃamos salir a algún lado, no se... podÃamos ir al cine o a comer, como tú quieras... recuerda que tenemos una plática pendiente. Bueno... cuÃdate." "Sabes, se que te parecerá tonto, pero creo que hay algo que... que tengo que decirte. Espero vuelvas pronto, o me llames, ya me ando preocupando un poco. Pero si estoy molestando mucho solo mándame un mensaje y listo. Bueno... nos vemos."
La voz del celular dio fin a los mensajes. Alfred cuelga y se acuesta en la cama. Tomas... ha pensado en el desde ayer. La nutria si que supo alegrarlo, cuando creyó no volver a sonreÃr. A pesar de no conocerlo tan bien, se preocupa por el, y quiere ayudarlo. Bueno, es hora de devolverle ese favor, y si quiere hablar, entonces Alfred hablará.
â€" ¿Diga? â€"contesta la voz de Tomas después del 3 tono.
â€"Hola Tomas, soy Alfred.
â€" ¡¿Alfred?! Ah... vale... pues que sorpresa.
â€"Me habÃas pedido que te llamará, ¿no?
â€"Ah... es cierto. Casi... casi olvidaba que te lo habÃa pedido. ¿Pero donde has estado todo este tiempo?
â€"Solo han sido unos cuantos dÃas. Pero estuve fuera de la ciudad, con mis padres y Alex.
â€"Bueno, estas bien, eso es lo que me preocupaba.
â€"DeberÃas relajarte un poco, ¿sabes?
â€"Es que... pues... aun tenemos una plática pendiente. Me quede preocupado por la última vez que hablamos.
â€"Relájate, ya me siento mejor.
â€" ¿En serio?
â€"Si. Gracias por estar ese dÃa ahÃ.
â€"No agradezcas, tú hubieras hecho lo mismo.
â€"Pues si, eso si. En fin, solo te llamaba para que te tranquilizaras y sepas que estoy bien.
â€"Gracias. Entonces ya no te quito más tiempo.
â€"Te llamo cuando este de vuelta en Madrid, ¿te parece?
â€" ¡Ah! Si, me encantarÃa.
â€"Pues hasta entonces, cuÃdate.
â€"Tú también cuÃdate. Nos vemos
Alfred cuelga y se acuesta en la cama mirando hacÃa el techo. SonrÃe. Le alegra haber escuchado de nuevo la voz de Tomas. Por alguna razón más allá de su comprensión le alegra pensar en el.
Se queda acostado un par de horas, haciendo... nada (que original, ¿porque no me sorprende?). De repente, escucha a alguien tocar a la puerta. Se levanta con algo de pereza y abre. El pequeño león blanco lo mira y sonrÃe.
â€"La abuela dice que va a preparar la comida, para que bajes.
â€"Vale, vale. Bajare cuando este lista.
â€" ¡No quiere bajar! â€"grita Alex.
â€" ¡Alfred Sherford! ¡Baja en este instante! â€"le grita su madre desde la cocina.
â€"León tramposo.
â€"A mi edad, con cinco dólares haces lo que sea â€"le dice mientras muestra el billete.
Al llegar al comedor, se sienta fingiendo la rabia que fingÃa de niño. Mira su plato vacÃo, igual que los demás.
â€"Pero mamá, sabes que odio sentarme en la mesa y esperar. Soy un león, los leones no pueden esperar en la mesa hasta que les sirvan la comida. Es más, saldré a cazar. ¿Aun vive por aquà el venado que siempre andaba fastidiando?
â€"No cazaras a nuestros vecinos â€"le detiene su madreâ€". Siéntate, ya esta lista la comida.
â€"Dime que eso no es filete de pescado empanizado.
â€"Supuse que te gustarÃa â€"pone un plato frente a Alfredâ€". Hace mucho que no te hago, y como a ti te encanta... â€"pero al notar, el león ya esta comiendoâ€"... creo que traeré más.
â€"Sabes que no hacer mientras come, ¿verdad? â€"le pregunta su abuelo a Alex.
â€"Todas las cosas que debo evitar.
â€"Excelente.
Alfred solo los mira con indiferencia, para luego seguir comiendo. Lección del dÃa, niños: cuando un león esta comiendo, no se acerquen para nada.
Alex no tenÃa mucho apetito, a diferencia de su padre que ya iba por el tercer plato. El cachorro decidió entrar a la habitación de sus abuelos para curiosear. Esta bastante ordenada, mucho más que la habitación de su padre en Madrid. Le sorprende como sus abuelos pudieron tener un hijo tan diferente a ellos, pero prefiere dejar la incógnita.
Mira las fotos de sus abuelos, desde que se casaron hasta hoy en dÃa. Han cambiado mucho. Alfred ya le habÃa hablado sobre como eran antes, y el pequeño león no tuvo problemas en entenderlos. Al final arreglaron su camino, y amaron a su hijo más que antes. Ahora esta seguro de que son excelentes personas.
Pero de repente la felicidad del cachorro se convierte en curiosidad, al ver una foto colgada en la pared, donde salen sus abuelos junto a unos amigos. Por alguna razón se le hace bastante familiar la foto. Al final ve a dos cachorros; uno debe ser su padre, pero el otro no alcanza a distinguirlo. No logra entender porque esa imagen se le hace familiar.
â€"Alex, baja, vamos a salir â€"le llama su padre.
â€"Ya voy.
Da un último vistazo a la foto, sin poder entender porque esa sensación en su pecho. No quiere pasarlo por alto, pero tampoco cree que pueda ser algo importante. Sale de la habitación, sin saber lo que de verdad significa esa foto.
Como todo viajero interestelar, es hora de viajar a través del tiempo con nuestro ultra-reloj de tecnologÃa de punta que... esperen, ¿no tienen uno? Eso es malo. Pero bueno, aun puedo llevarlos yo. Saltémonos los aburridos momentos familiares de la familia Sherford (admitámoslo, no vemos útil ver como hacen cosas familiares cuando preferimos ver el pleito que se va a armar en Madrid).
El dÃa de volver a casa llego. Para los padres de Alfred fue bastante difÃcil despedirse de su nieto, pero el león prometió volver lo más pronto que pueda. Aunque a Alfred también le dolÃa tener que separarlo de sus abuelos, sabe que es hora de volver a casa. Alex debe ir a la escuela, y el debe arreglar sus problemas con James. Soportando el dolor, deja de nuevo a sus padres.
El cachorro pasó gran parte del viaje dormido. Iba alegre de haber conocido a sus abuelos, pero también se sentÃa mal por haberlos dejado. Por otro lado, Alfred solo podÃa pensar en James y en Tomas. Uno causa problemas y el otro los resuelve. Ya no sabe que hacer, solo quiere llegar a casa y descansar. Ya pensará en algo después. Siempre encuentra una solución para todo, y esta no puede ser la excepción.
El taxi los deja frente a su casa. Alfred sabe que algo malo le espera apenas cruce esa puerta. Siente una presión en su pecho que no lo tiene para nada tranquilo. Alex lo toma de la garra, lo que lo calma bastante.
â€"Algún dÃa tienes que entrar â€"le dice el cachorro.
â€"Es cierto... vamos.
Caminan juntos hacÃa la entrada de la casa. Jamás habÃa sentido tan pesado el trayecto tan corto de la calle a la puerta. Sus piernas le pesas, sus brazos tiemblan, su frente se llena de un sudor frÃo. Alex lo toma con más fuerza, tratando de calmarlo. Sin embargo, esta vez el débil es Alfred. Jamás habÃa tenido tanto miedo como ahora. No quiere ver a James, no quiere estar cerca de el.
Escucha risas. Eso no lo calma. No suenan como las tÃpicas risas de sus amigos, tienen un tono diferente. Algo es diferente ahora. Con dificultad logra insertar la llave para abrir la puerta. Mira a su hijo, quien le dice con la mirada que estará a su lado siempre, pase lo que pase.
Alfred se arma de valor y empuja la puerta. Las risas callan. Todos miran hacÃa la entrada al par de leones que han entrado. Alfred solo ve a un solo ser, y no es James.
â€"Volviste â€"le dice Jamesâ€". Te quiero presentar a Diego. Vivirá con nosotros de ahora en adelante.
Alfred no lo escucha. Su miedo se va. Una ira lo reemplaza. Suelta la garra de su hijo, para abrir y cerrar sus puños. Saca sus garras, que desean a gritos cortar la piel de su victima. Sus ojos brillan. Su cuerpo solo desea lanzarse sobre ese extraño. No entiende porque. Solo lo desea. Ambos se miran a los ojos y entienden lo que son. Rivales.